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Soy Reportero
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  • En respuesta a la nota sobre Marx de  Michael Albert

La nota está fechada en 9 de octubre bajo el título: Marx esto Marx lo otro ¿Y qué?.

Como no pude publicar el siguiente texto en el espacio para comentarios lo hago aquí.

El dieciocho brumario, el texto citado, es realmente, junto con las crónicas (lucha de clases en francia), uno de los textos más valiosos, es imposible no hacer comparaciones, por ejemplo con el golpe blando en paraguay en donde la constitución permite que la violen, o sea, se anula a sí misma, en donde los personajes nombrados 150 años antes aparecían como si de un guión se tratara, el mismo changarnier aparece una y otra vez en la mayoría de los paises.

O sea, al fin de cuentas, Marx fue el intelectual preferido de las burguesías de aquel entonces e incluso de las actuales. Con respecto a los ropajes, es necesario hacer el siguiente análisis: si bien Marx es el intelectual preferido de la burguesía, él no pretendía serlo, por ello no encontraba en los muertos de ningún pasado ropajes que pueda ponerse, pero he aquí la paradoja, él mismo dejo su ropa, ahí para que las generaciones venideras podamos usarlas, así como él también están, Gramsci, Lenin, Mao, el Che, Chavez, Fidel, etc.

Con el criterio del autor, el propio Hugo Chavez, a veces vestido de El Ché, a veces de Perón (mal que nos pese a algunos) y a veces de Bolivar, Martí o San Martín, no hubiera podido, con traje de napoleón, vestirse de pueblo. Chavez fue el primer Bonaparte que se vistió de pueblo, le guste a quién le guste o al revés. Sus políticas, revolucionarias o no, están cargadas con un simbolismo particular, las llamó socialistas, se llamó socialista, las generaciones venideras cuando piensen en Chavez o en Socialismo (mas allá del propio contenido chavista) van a poder pensar su propia definición de todo ello, algo que por ejemplo en la Argentina es imposible respecto al peronismo y sus variantes.

Entonces el autor tratando de luchar contra el dogmatismo propio del marxismo posmoderno (que de marxismo tiene muy poco), peca de dogmático, ya que en el contexto de Marx no habían trajes para nuevos revolucionarios. Hoy sí, hoy es posible tomar viejas formas (y no tanto) y cargarlas de contenido nuevo, y ahí sí acuerdo con el autor en eso de usar palabras propias, enterrar a los muertos implicaría dejar de lado el contenido del Che y las formas de Chavez, lo cual no solo es imposible sino también poco estratégico.

Hoy para cualquier intelectual que se le respete, hablar de abolición de la propiedad privada de los medios de producción, le resulta un exceso, incluso el trotskismo (una especie de destacamento de resistencia del pensamiento marxista autoproclamado) se ha volcado al economismo tan criticado por Lenin en su Qué Hacer, pensar en palabras nuevas para antagonismos viejos es una forma de desviar la discusión, entiendo el punto del autor y comparto bastante, pero creo que en su afán de criticar a los grupos sectarios y reaccionarios se ha olvidado que estos se "autoproclaman" marxistas pero que con ello no alcanza para serlo, el marxismo es un método, y Marx un cronista, la historia continúa y hay constantes que deben ser llamadas por su nombre, por ejemplo la lucha de clases y la alienación derivada de la fórmula capital sobre trabajo, etc. 

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